lunes, 14 de septiembre de 2015

Abrí mi boca. Casi dije algo. Casi. El resto de mi vida tal vez hubiera resultado diferente si lo hubiera dicho, pero no lo hice. En lugar de ello, me quedé ahí plantada y enmudecida, mientras cada átomo que me componía gritaba cosas que ni yo misma entendía. Miles de galaxias estallando en mi interior y no fui ni siquiera capaz de devolverte el adiós. Simplemente me quedé en medio de la calle, con un quédate atascado en la garganta y tu imagen subiendo a ese taxi hacia un punto de no retorno grabada en mi retina. 

No era la primera vez que pasaba. Ya otras veces te había visto subir a un taxi y yo me había quedado en la acera, parada en medio de la gente que iba y venía sin apenas notar mi pequeño cuerpecillo a medio formar en medio de sus caminos. Sin embargo, esta vez era diferente. Nunca antes había sentido como si se me anclasen los pies al suelo y tampoco nunca antes había mantenido los ojos fijos en el taxi hasta perderlo completamente de vista, porque sabía que nunca más volvería a quedarme en esa acera viendo cómo se alejaba. Tampoco nunca antes había sentido una explosión en mi interior seguida solamente de un corazón bombeando vacío y sinsentido. Así como nunca me había quedado enmudecida, notando como la sangre huía de mi rostro, a la vez que sentía el creciente nudo en la garganta que sin duda precede al llanto.

¿Que qué pasó después? No lo sé. Tampoco quiero saberlo, la verdad. Lo único que recuerdo es consumirme al ritmo de los cigarrillos que fumaba. Ciertamente, tampoco he hecho mucho más: simplemente dejarme consumir por la nicotina y la incertidumbre de qué hubiera pasado si no me hubiera quedado callada y te hubiese gritado que te iba a echar terriblemente de menos si no te quedabas aquí.

miércoles, 15 de enero de 2014

karma.

Si he recorrido los oscuros antros buscando presas fáciles
y las dejé muertas en mi cama, marcadas, sin respuestas.
Si he dicho las mentiras más hermosas
para apretar su espalda contra mi pecho
y dejar una lluvia de estrellas entre sus piernas
y mi corazón nunca les devolvió la llamada.

Si las llamé mujeres de una noche,
mujeres que no duelen ni hacen temblar,
mujeres exprés, mujeres mañana ya veré.
Si me he corrido pensando en otra a la que quería más,
si acabé por acabar, si lo hice sin pensar,
si me hice experto en regalar cicatrices
-aunque fuera sin querer-
y sé que mis noches pueden ser de todas
pero mis mañanas de nadie.

Si mi pasión es un animal sin domesticar,
si tengo mi halcón para las palomas blancas
que acaban de abandonar la pubertad,
si no puedo ofrecerles nada.

¿Por qué ahora me siento tan mal
al ver que no vuelves a llamarme?

- Texto extraído del libro "La triste historia de tu cuerpo sobre el mío", por Marwan.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Quizá somos como somos físicamente por una razón.
Tu pelo tenía que ser de un rubio sucio, tu nariz tenía que ser un poco más grande que la de tu madre y tus dientes tenían que estar torcidos porque estamos destinados a conocer a alguien que nos haga sentir que que hay mucho más que los pequeños defectos que nos hacen originales. 
No un tubo de rímel, 
o un par de zapatos, 
porque un latido,
y unas pocas palabras,
es todo lo que realmente alguien necesita para
enamorarse de ti.

- Texto extraído de Tumblr.

domingo, 10 de noviembre de 2013

I'm a little drunk and I need you now.

¿Cuántas veces te has quedado callado cuando querías gritar?
¿Cuántas cartas has escrito y se han quedado en el fondo de tu cajón?
¿Cuántas emociones y sentimientos te has quedado para ti?
¿Cuántas noches te has ido a dormir con la sensación de no ser lo suficientemente bueno?
¿Cuántas noches te has ido a dormir echando de menos?
¿Cuántas noches te has quedado sin dormir mientras el silencio te aplastaba los oídos y la oscuridad te cegaba?
¿En qué pensabas esas noches? ¿En las veces que te quedaste callado cuando todo tu ser gritaba, quizá? Bueno, a veces el silencio es el grito más poderoso, o eso dicen.
O quizá pensabas en todo se montón de cartas que escribiste y su destinatario nunca leyó, o a lo mejor lo único de lo que eras capaz era de sentir la presión que ejercían en tu pecho miles de sentimientos y emociones que te habías quedado para ti, y es que, chico, si sigues así, un día vas a explotar.
O probablemente pensabas en alguien a quien echabas de menos, mientras sentías su indiferencia hacia tu persona oprimiéndote el esternón.
Quizá pensaras en todas esas veces que has estado hundiéndote, y gente por la que tú te habrías tirado al más frío de los mares, simplemente te miraba desde la orilla gritándote que aprendieses a nadar.
Qué situación tan graciosa, ¿no? Ves el mundo correr mientras tú estás ahí sentado, esperando a la tristeza para que venga a matarte. Y ahí estás, sentado en el borde de la cama, y miras a tu lado y no hay nadie. Solo, como siempre...
Y es que algunos estamos destinados a morir buscando una mano a la que sostener.

miércoles, 9 de octubre de 2013

24 de diciembre

Hola, James. Te escribo desde Luxemburgo en esta noche lluviosa. Veinticuatro de diciembre. Nochebuena. ¿Recuerdas lo gozosas que solían ser nuestras Nochebuenas juntos? Ahora todo es muy diferente. Tú seguramente estarás con tu mujer y tus hijos: las personas que te quieren. Supongo que estarás al amparo de una gran chimenea de leña, cantando villancicos o vete tú a saber qué. En cambio, yo estoy aquí, sentada en una fría silla de escritorio de alguna mugrienta pensión de Luxemburgo oyendo repiquetear la lluvia en la ventana. Hace mucho frío. Recuerdo cuando las noches como ésta eran cálidas y a tu lado, frente a un acogedor fuego de invierno. 

Sin embargo, todo ha cambiado. Tu vida sigue, mientras yo sigo aquí estancada en estas cartas que no leerás. Fuera hace una noche fría. Fría como el café que contiene la taza que sostengo entre mis manos mientras pienso cómo continuar esta carta que quizá lo único que vea sea el fondo de mi cajón. Fría como mi corazón. Es tanto mi dolor al hallarme aquí sola en esta noche que parece que hasta las nubes sienten el desgarro en mi interior y lloran conmigo. Quizá quieren ser condescendientes y mostrarme que no estoy tan sola, que ellas también sienten mi tristeza, que me quitan un poco de peso de los hombros al repiquetear en el cristal. O quizá que estoy tan destrozada que hasta algo tan grandioso y lejano como las nubes siente pena por mí. Pero, ¿qué más dan las razones? El caso es que lo hacen. Me acompañan en esta amarga noche, en la cual lo que más extraño es ese azúcar que endulzaba todas mis noches en vela, a base de caricias y susurros alentadores.

Pero, oh, James, ya nada queda de esa dulzura. ahora todas las noches son lluviosas para mí, todas las noches hay una devastadora tormenta en mi interior. ¿Y si una noche esa tormenta arrasase con todo y me llevase con ella? ¿Te enterarías? ¿Leerías entonces estas cartas que con tanto afán escondo, James? ¿Qué ocurriría? Tú solías tener respuesta para todas mis preguntas aquellas noches. Pero de repente, algo cambió mis preguntas. Tú dejaste de tener mis respuestas. Incluso comenzamos a hablar un idioma diferente, James. Nunca nos entendíamos, éramos como extranjeros que no se entendían. Y nos quebramos. Y te fuiste, desapareciste y ya nunca más volvimos a contemplar el fuego de la chimenea juntos. Nunca. Y mientras, yo continuaba alentando ese fuego con estas cartas desconocidas, para que si algún volvías, te encontrases el hogar caliente, acogedor. No obstante, en esta noche lluviosa me asalta una nueva pregunta sin respuesta. ¿Qué pasaría si me dejase llevar por la tormenta? No lo sé, James. ¿Lo sabes tú? Quizá. ¿Y qué? No estás aquí para contestarme y yo ya me he cansado de no tener respuesta a mis preguntas. Es por eso que he decidido comprobarlo por mí misma. 

Hasta siempre, James.

martes, 24 de septiembre de 2013

Everything that I never tell you and I should do.

No sé cuál es su color favorito, o si le gusta el té con miel, o incluso si le gusta el té. No sé qué canciones escucha cuando se siente mal y no sé cuáles son sus cereales favoritos. Tampoco sé cuáles son las pequeñas cosas que hacen que su risa estalle y llene toda la estancia, ni conozco las partes más recónditas de su mente. No conozco los más ardientes deseos de su corazón, ni las cosas que echa de menos cuando se tira en la cama por la noche. Ni siquiera sé cómo me ve, y a veces me pregunto qué pasa por su cabeza cuando oye mi nombre.

Pero sé,
Sé que su sonrisa es impresionante y que su risa es realmente alta y ruidosa, pero que ésta es como música para mí. Su ropa... Su ropa es muy simple, pero queda fenomenal en él.

Y la verdad es que desearía saber todas esas cosas que no sé. Así sabría qué canción cantar para él cuando se sintiese mal, y si quisiese té sabría si debería ponerle miel o no (en el caso, claro está, de que le guste el té), y también sabría qué cereales prepararle cuando le apeteciesen unos. Podría también saber qué pequeños detalles lo hacen reír, y de este modo podría llenar hasta el último espacio de mi mente con el estupendo sonido de su risa. 

Pero probablemente nunca lo sabré, porque soy la chica que está al otro lado del lugar que aparta la mirada y se esconde detrás de su pelo mientras lo mira cuando cree que él no está mirando (y nunca lo está).

martes, 3 de septiembre de 2013

A letter to my future lover:

"Es gracioso pensar que somos extraños
y tú estás sentado en otra habitación,
en otra casa.
Quizá en otro país,
pensando en cosas que
jamás cruzarán mi mente.

Es gracioso pensar que estás ahí fuera
soñando, amando y
deseando bajo las mismas estrellas
que yo veo cuando cae la noche,
como una cortina sobre el horizonte.

Es gracioso pensar que algún día
me querrás,
pero hoy
no tienes ni idea
de quién soy.

P.D. Cuando llegue el momento, yo también te querré".

- Texto extraído de Tumblr.


martes, 27 de agosto de 2013

Se levantó y cogió la taza de café frío entre sus manos. No sabía cuánto tiempo había estado sentado allí. Quizá horas. Quizá días. Quizá meses. El tiempo había perdido el sentido para él hace mucho, ni siquiera recordaba cuando era la última vez que había mirado la hora. Segundos, minutos, horas... ¿Por qué se empeñaba el ser humano en marcar límites a todo? Marcar límites en el tiempo, vaya tontería. 
Notaba la porcelana fría en sus manos y sentía que cada parte de su cuerpo, de su mutilada alma estaba exactamente igual de fría que aquella taza. Y no era exactamente por haberse pasado horas sentado sobre la nieve, mirando a ningún sitio.
"Dicen que las personas más frías son las que en algún momento sintieron más profundamente".
Y él había sentido. Había sentido como el que más. Y aquí estaba ahora, sintiéndose vacío y sin rumbo, con un cigarrillo casi consumido y un café frío. En realidad nunca le había gustado el café. ¿Por qué lo bebía? Quizá era para evitar la somnolencia. Tenía miedo de que sus demonios pudieran resurgir y asaltarlo en sueños. 
"El pasado está siempre con nosotros, simplemente esperando para mezclarse con el presente".
Vaya. Eso era exactamente lo que le había pasado a él. Se había mezclado todo de tal manera que ya no existía el presente. Simplemente vivía congelado en algún lugar que desconocía, entre el pasado y algún punto en el tiempo del que no era consciente.
Se había pasado los últimos meses sin constancia del tiempo y haciendo café para dos, para luego irse a sentarse en algún lugar del manto blanco a dejar enfriar la taza de café que ni siquiera probaba. De la misma manera que encendía unos cuantos cigarrillos que no se fumaba, simplemente los dejaba consumirse. Le consternaba ver cómo se consumían. En cierto modo, sentía como si se viese a él mismo tiempo atrás.
Miró por última vez aquel paisaje perlado y comenzó a caminar hacia su casa. 
Estaba cansado, cansado de la misma rutina de siempre y de hacer café para dos y dejarlo enfriar. 
Cuando llegó a casa dejó las llaves bajo el felpudo, como solía hacer desde que tenía uso de razón y se dirigió al salón. Allí estaba. Estaba decidido a acabar con aquella rutina que lo envolvía. Ahora seguiría adelante. Seguiría adelante y ya no habría vuelta atrás. 
Tampoco lo necesitaba, ya había tomado la decisión. Tiró de la cuerda y sintió como se iba cerrando el paso al aire a sus pulmones.
El ruido sordo de la taza al caer al suelo indicó que todo había acabado. Ya nunca más volvería a sentarse sobre la fría nieve, ni a hacer café para dos, ni a realizar esa absurda rutina. Ya nunca más se sentiría atascado temporalmente. Por fin había seguido adelante, esperando llegar a un lugar mejor. A un tiempo mejor. A una vida mejor.




lunes, 1 de julio de 2013

"Te querré de nuevo...

Cuando la orquesta se detenga, bailaré de nuevo...
cuando los aviones ya no vuelen, volaré yo solo...
Cuando el tiempo se detenga, te querré de nuevo...
No sé dónde, no sé cómo...
Pero te querré de nuevo..."

El tiempo que queda, 
canción escrita por JEAN-LOUP DABADIE
e interpretada por SERGE REGGIANI.

sábado, 8 de junio de 2013

"The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved in return".

Tell me your deepest secrets and your biggest fears, 
your desires and wants, 
what you think about at night, 
let me in, 
       let me in.


sábado, 25 de mayo de 2013

"Te hace reír con la ropa puesta y eso te acojona".

A veces me gustaría ser esa botella de Vodka que te acompaña en tus noches malas, o la canción que escuchas para desconectar cuando te sientes mal, mientras su melodía te folla los oídos.
A veces me gustaría ser la chica que tienes ahora mismo sentada a tu derecha. La misma a la que le estás pasando el brazo por encima del hombro, la misma que se amarra a tu cintura como si no hubiese mañana. A veces me gustaría ser esa chica que se duerme en tu hombro y lo mancha de maquillaje, o la que deja restos de su carmín en tu camisa blanca como perfectos recuerdos de la noche anterior. Me encantaría ser esa chica que recibe tu mensaje de buenas noches, o la dueña de tus noches en vela.
También aquella que miras de reojo cuando crees que ella no te mira, o aquella a la que le susurraste   antes de que tu aliento se convirtiera en su oxígeno: "Dejaré los porros cuando tenga tu cuello, cariño". 
También, te juro que me encantaría que te levantases después del sábado noche con el cuello lleno de mis mordiscos de amor, o hacerte cosquillas bajo las sábanas cada domingo por la noche. O la que cada domingo por la mañana lleva tus sudaderas o tus camisas. La misma a la que ves más guapa con un moño despeinado, y con cero maquillaje. Me encantaría ser aquella que, cada noche, te pide con la mirada que la hagas tuya. Perdidamente tuya. Y es que, chico, tu cuello pide a gritos que lo muerda.


sábado, 11 de mayo de 2013

Hay mujeres.

"Hay mujeres que me gustan para quererlas. Otras me gustan para follar y viajar a París por unas horas entre sus piernas. Otras me gustan para hablar de sentimientos o de ropa. Otras para verlas reír. Otras para abrazarlas. Otras para que me escuchen. Otras para contarnos cosas grandes.

Pero tú, amor, 
tú me gustas para todo".

- Marwan.



jueves, 25 de abril de 2013

¿Quién eres, 
realmente?

Tú no eres un nombre
o  una altura, o un peso
o un género.
Tú no eres una edad
y tú no eres el país donde
naciste.

Tú eres tus libros favoritos
y las canciones atrapadas en tu cabeza.
Tú eres tus pensamientos
y lo que comes cuando desayunas
los sábados por la mañana.

Tú eres miles de cosas,
pero todo el mundo elige
ver el millón de cosas
que no eres.

Tú no eres
de dónde vienes 
Tú eres
hacia dónde vas,
y a mí me encantaría
ir allí
también.

- Texto extraído de Tumblr.

jueves, 4 de abril de 2013

"Me olvidaba decirte que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes imaginar, pero esto no se lo diré a nadie, sobretodo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo. Que quiero hacer el amor contigo, no sólo una vez, sino cientos de veces, pero ti no te lo diré nunca. Sólo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo aquí, delante de casa, toda la vida".

La vida es bella.


martes, 2 de abril de 2013

'Soñaba con un mundo mejor sin darse cuenta de que no había mejor mundo que ella'.


Vivía en un ensimismamiento constante, lo cual actuaba como protector. Era un caparazón de protección. Una protección de mí misma.
Había levantado todos aquellos tabiques emocionales para no sentirme devorada por el dolor que cada vez que asomaba me corroía por dentro y me taladraba el pecho. Un dolor que hacía que me volviese un ovillo en mi cama cada noche, o que me fallasen las piernas y cayese de rodillas en el suelo cada vez que los recuerdos venían a por mí. Recuerdos que cortaban como cuchillas y no hacían más que arder en la herida de mi pecho. Oleadas de recuerdos que yo podía evocar cuando quisiera, pero me atormentaba la idea de que se pudieran derribar todos aquellos tabiques que había levantado debido a su ausencia.
Me aterraba saber que en cualquier momento me podía ver ahogada por todo aquello. Otra vez. Otra vez el ardor en la garganta, sentir cómo no pasa el aire a través de mi tráquea, cómo los recuerdos no le dejan abrirse paso y cortan en los bordes en carne viva de la -cada vez más grande- herida de mi pecho.
Las palabras resonaban en mi cabeza. Aquellas palabras que habían desencadenado mi propio infierno interior. "Será como si nunca hubiese existido". ... ¿Qué tipo de tontería era esa? 


'Pero prefería mirarnos en la oscuridad a todas las luces de esta puta ciudad'.

jueves, 14 de febrero de 2013

'Basically, what we have here is a dreamer. Somebody out of touch with reality. When she jumped, she probably thought she'd fly'.

miércoles, 16 de enero de 2013

«Dije 'Dios, quiero ser libre', y bajó y me dijo, 'Hijo, escoge tu el calibre'».

Y allí se quedó. Parada. Inmóvil. Dejando que la oscuridad la aplastara por completo. Las palabras de aquel adiós resonaban en su cabeza como si estuvieran puestas en modo repetición. Resonaban una y otra vez, trayendo consigo oleadas de recuerdos que la dejaban allí, clavada en medio de ningún lugar, suspendida en un profundo dolor. 
Sentía cómo a cada milésima de segundo que pasaba se sentía más vacía. Más aún. Otra vez aquello.

- Me voy.

+¿Qué?

- Esto ya no tiene sentido. Nunca lo ha tenido y nunca lo tendrá.

+ ¿Tú... no... me quieres?

- No.

No. Sentía cómo el filo de la negativa le abría una herida enorme en el pecho. Ardía. Los bordes en carne viva de su herida ardían, así como todo en torno a lo que había girado su vida hasta ahora.
'A veces basta sólo una mentira para poner en duda todas las verdades'. Y qué verdad. Vio cómo todo por lo que había luchado se desmoronaba. Peor. Vio que había luchado para nada. Y allí se quedó. Aferrada a toda esa mentira, sintiéndose por momentos más vacía, más en llamas.



domingo, 13 de enero de 2013

'Porque sabes que pierdo el culo por ti. Y quizá ese fue mi fallo.'


Y llega ese momento que te das cuenta de que es ella.
Ella.
Ella es ahora esa persona que maneja el compás de tu vida. La que marca el ritmo. La que activa esa parte de ti que hace que juntos forméis un perfecto compás binario, que bailéis la misma melodía. Ella es justo esa que hace que todas y cada una de las terminaciones nerviosas de tu cuerpo cobre vida.
Ella.
Ella es esa persona que al mirarla parezcas un ciego que ve por primera vez el sol. Que cada vez que te toca sientas como una corriente eléctrica corriendo por tu cuerpo, esa que hace que siempre quieras más y nunca menos.
Ella.
Ella es la que te vuelve loco cada vez que mueve las caderas al andar, la que hace que no puedas hacer nada para remediarlo. La que hace que realmente tengas ganas de llegar a casa, a la que realmente te apetece escuchar contándote todo lo que ha hecho durante el día, aunque te resulte aburrido.
Ella.
Y ya no puedes hacer nada, porque es ella. Porque te sientes irremediablemente atraído, como si ahora tu centro de gravedad fuese ella. Y realmente lo es, vaya si lo es.



domingo, 6 de enero de 2013

'Lo que me gustaba de ella era su ausencia del mundo, 
cómo se evadía de  todo.
Hasta que de tanto evadirse, se fue.'


sábado, 15 de diciembre de 2012

'Que bajen tus labios y me callen.'

Siempre fuiste el jueves en medio de mi vida. Fuiste aquella botella que curaba mis heridas a base de amor. Siempre fuiste el trago más dulce y el más amargo. Eras el conjunto de besos que, en perfecta armonía con el sol, bañaba mi piel cada mañana. Eras lo que quedaba del sol cuando se iba, la primera calada de cada mañana, y la última de cada noche, las burbujas del refresco más refrescante, la Luna, el Sol, y todas las estrellas. Formabas parte de esa libertad que se siente al bailar cuando te apetece. Fuiste mi imposible, mi talón de Aquiles, mi perdición. Fuiste aquella piedra por la que hubiese vuelto a caer mil veces más. Fuiste todo aquello que quise y que no he vuelto a querer. Fuiste todo aquello que volví a hacer. Eres lo que volvería a hacer.